miércoles, 24 de octubre de 2012

Reflexión sobre Barroco de Paul Leduc, como se interpreta y mezcla con la vida actual



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Reflexión sobre Barroco de Paul Leduc, como se interpreta y mezcla con la vida actual

En la película Barroco (1989) de Paul Leduc, es interesante observar como se trata a través de la imagen, la música y el baile de transmitir la evolución y transculturación que se dio desde la llegada de los españoles a suelo americano hasta el presente del film. Los diálogos se encuentran totalmente ausentes y la trama argumental se va tejiendo a través de los tres personajes que recorren todo el film que son: un indígena mexicano, un joven mestizo y un hombre negro africano. Los tres representan a los grupos sociales reprimidos que dieron forma a la identidad americana con el contacto europeo. Sin duda, ellos son los que sentaron las bases y conformaron una cultura propia, luego de pasar siglos adaptándose a las exigencias del mundo europeo para no desaparecer.
Este último dato se puede notar al final del film, que representa el siglo XX. Allí encontramos como música de los carnavales la cubana -transculturación que se da a través del contacto de las culturas indígenas y negras- se puede hablar de una fiesta cultural “propia”. Es interesante observar que aquí, el americano que había ido a Europa vuelve –después de padecer la locura de la guerra civil española- como un turista y que el europeo visita estas tierras también como tal. Ya no nos hayamos con aquel europeo conquistador que viene a imponer su cultura y a llevarse sus riquezas, sino que pasa por tierras americanas con el sólo objetivo de disfrutar de sus costumbres y sus fiestas. La cultura y creencias ya no parecen estar en una disputa acérrima como en el período que va del siglo XV al XVIII, sino que ya hay una aceptación de la cultura y la identidad latinoamericana.
Pero para llegar a aquello no hay que olvidar que lo que presenta el siglo XX, es una identidad que se desarrolló a lo largo de un gran proceso, en el cual hubo apropiaciones, perdidas, reconquistas, fusiones, separaciones, en fin, procesos de territorialización, desterritorialización y reterritorialización. La cultura latinoamericana es un hibridismo, un mestizaje, una mixtura entre lo indígena, lo europeo y lo africano, en ella no hay una sola identidad, un solo hombre americano, sino varios, múltiples y eso se nota muy bien en el proceso que va mostrando la película.
Primero tenemos el intento de los españoles por imponer su cultura y su religión; luego, los africanos burlándose, turbando, parodiando al señor con su música de tambores encima del “Barbero de Sevilla” y también manteniendo sus ritos de iniciación e incluyendo en ellos al pequeño mestizo. Después, podemos ver que los españoles tampoco pueden hablar de pureza cultural puesto que su cultura tiene una importantísima influencia del mundo árabe y gitano-¿de dónde proviene el flamenco, pues? Luego se puede presenciar la influencia en la nueva era de la cultura norteamericana a través de la aparición del museo de seda donde tenemos imágenes de Marx y Superman, entre otros. Finalmente, la vuelta a la nueva América retrata al europeo como turista.
Y en medio, un sinfín de manifestaciones musicales : música de concheros, marchas mestizas, danzas renacentistas, cantos rituales indígenas, música montañesa de Galicia, tamborileros del sureste mexicano, sones huastecos, plegarias cristianas en náhuatl, boleros, canciones sefarditas, la Nueva Trova Cubana, lied alemán (en versión original y a ritmo de danzón) Rossini en versiones diversas, un “rap” asombrosamente actualizado, música ceremonial hindú, saetas andaluzas, cantos de la resistencia italiana, francesa y española, coros de Verdi, guitarra flamenca, tonadas de “músic hall”, música de feria, batería de cocina, “chansons” francesas, música de Jean Philippe Rameau, la “canción mixteca” y la presencia fundamental de las arias de Vivaldi y de un fragmento (puesto en escena) del “Montezuma” de Graun, ópera que por cierto fue recién estrenada en México, tiempo después de que Leduc hubiera concluido el montaje de “Barroco”.
Esa enumeración no es un simple alarde, sino más bien una muestra de la amplitud del proyecto en cuanto a sus contornos auténticamente multiculturales. Esos contornos se definen con mayor claridad en aquellas secuencias en las que determinada música es presentada en arreglo o versión que la acerca a una cultura distinta de la original. ¿Hacia dónde apunta esta asombrosa “mélange” musical? Probablemente a reforzar la que parece ser la idea central de Leduc en “Barroco” presentar un complejo tejido de imágenes y sonidos que intentan, sin teorizar, poner de relieve las contradicciones inherentes a esa nueva Torre de Babel en que se convirtió nuestro continente después de las múltiples y repetidas conquistas, que en la visión de Leduc incluyen, evidentemente, otras muchas además de las de Cortés y Pizarro.
Otro elemento fundamental en “Barroco” es la reiteración del ritual como centro del discurso cinematográfico; prácticamente todas la música que es tomada en la película, sirve de soporte a rituales diversos, a ceremonias de origen múltiple con los que Leduc alude al animal humano gregario que se reúne con sus semejantes para pedir, iniciar, advertir, subyugar, excitar, divertir, conquistar, utilizando música y danza, hipnosis al fin, como elemento de comunicación social.
El film es, realmente, rico desde la imagen y la música, dos factores que constituyen una fuerte fuente de narración que no precisa de diálogos – las únicas palabras son las cantadas-, nada hablado interrumpe la armonía de la película. Es una obra de arte que nos muestra un mundo sobrecargado de ornamentación, de oro, de juegos de espejos, donde es difícil saber cuál es la cara real, donde lo que se repite se distorsiona (un ejemplo, la magia indígena o africana representa el culto, los sagrado, mientras que por el lado de los colonizadores españoles no es más que un ardid para la conquista); puestas casi teatrales de baile; luces sobrecargadas; repetición de elementos que crean simbolismos que interconectan las épocas (las cartas, los relojes); un mundo en donde lo profano y lo sagrado conviven, se fusionan y se rechazan; un mundo de unión, guerra, amor, muerte y revoluciones; un mundo de música variada, de varias culturas… un mundo barroco.

Dirigida por: Paul Leduc
Basada en la novela de: Alejo Carpentier
Escrita por: José Joaquín Blanco
Pais: España, Cuba, Mexico
Idioma: Español
Género: ningún género definido
Color: Color
Sonido: Dolby SR
Duracion: 115 minutos
Año: 1989


Bersal del Carmen Villegas Camposeco
Antropología Histórica

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