Cine Club de Antropología Histórica
Colonialismo
en América Latina
Modernidad y Tradición
Reflexión sobre Barroco de Paul Leduc, como se interpreta y mezcla con la vida actual
En la película Barroco (1989) de
Paul Leduc, es interesante observar como se trata a través de la
imagen, la música y el baile de transmitir la evolución y
transculturación que se dio desde la llegada de los españoles a
suelo americano hasta el presente del film. Los diálogos se
encuentran totalmente ausentes y la trama argumental se va tejiendo a
través de los tres personajes que recorren todo el film que son: un
indígena mexicano, un joven mestizo y un hombre negro africano. Los
tres representan a los grupos sociales reprimidos que dieron forma a
la identidad americana con el contacto europeo. Sin duda, ellos son
los que sentaron las bases y conformaron una cultura propia, luego de
pasar siglos adaptándose a las exigencias del mundo europeo para no
desaparecer.
Este último dato se puede notar al
final del film, que representa el siglo XX. Allí encontramos como
música de los carnavales la cubana -transculturación que se da a
través del contacto de las culturas indígenas y negras- se puede
hablar de una fiesta cultural “propia”. Es interesante observar
que aquí, el americano que había ido a Europa vuelve –después de
padecer la locura de la guerra civil española- como un turista y que
el europeo visita estas tierras también como tal. Ya no nos hayamos
con aquel europeo conquistador que viene a imponer su cultura y a
llevarse sus riquezas, sino que pasa por tierras americanas con el
sólo objetivo de disfrutar de sus costumbres y sus fiestas. La
cultura y creencias ya no parecen estar en una disputa acérrima como
en el período que va del siglo XV al XVIII, sino que ya hay una
aceptación de la cultura y la identidad latinoamericana.
Pero para llegar a aquello no hay
que olvidar que lo que presenta el siglo XX, es una identidad que se
desarrolló a lo largo de un gran proceso, en el cual hubo
apropiaciones, perdidas, reconquistas, fusiones, separaciones, en
fin, procesos de territorialización, desterritorialización y
reterritorialización. La cultura latinoamericana es un hibridismo,
un mestizaje, una mixtura entre lo indígena, lo europeo y lo
africano, en ella no hay una sola identidad, un solo hombre
americano, sino varios, múltiples y eso se nota muy bien en el
proceso que va mostrando la película.
Primero tenemos el intento de los
españoles por imponer su cultura y su religión; luego, los
africanos burlándose, turbando, parodiando al señor con su música
de tambores encima del “Barbero de Sevilla” y también
manteniendo sus ritos de iniciación e incluyendo en ellos al pequeño
mestizo. Después, podemos ver que los españoles tampoco pueden
hablar de pureza cultural puesto que su cultura tiene una
importantísima influencia del mundo árabe y gitano-¿de dónde
proviene el flamenco, pues? Luego se puede presenciar la influencia
en la nueva era de la cultura norteamericana a través de la
aparición del museo de seda donde tenemos imágenes de Marx y
Superman, entre otros. Finalmente, la vuelta a la nueva América
retrata al europeo como turista.
Y en medio, un sinfín de
manifestaciones musicales : música de concheros, marchas mestizas,
danzas renacentistas, cantos rituales indígenas, música montañesa
de Galicia, tamborileros del sureste mexicano, sones huastecos,
plegarias cristianas en náhuatl, boleros, canciones sefarditas, la
Nueva Trova Cubana, lied alemán (en versión original y a ritmo de
danzón) Rossini en versiones diversas, un “rap” asombrosamente
actualizado, música ceremonial hindú, saetas andaluzas, cantos de
la resistencia italiana, francesa y española, coros de Verdi,
guitarra flamenca, tonadas de “músic hall”, música de feria,
batería de cocina, “chansons” francesas, música de Jean
Philippe Rameau, la “canción mixteca” y la presencia fundamental
de las arias de Vivaldi y de un fragmento (puesto en escena) del
“Montezuma” de Graun, ópera que por cierto fue recién estrenada
en México, tiempo después de que Leduc hubiera concluido el montaje
de “Barroco”.
Esa enumeración no es un simple
alarde, sino más bien una muestra de la amplitud del proyecto en
cuanto a sus contornos auténticamente multiculturales. Esos
contornos se definen con mayor claridad en aquellas secuencias en las
que determinada música es presentada en arreglo o versión que la
acerca a una cultura distinta de la original. ¿Hacia dónde apunta
esta asombrosa “mélange” musical? Probablemente a reforzar la
que parece ser la idea central de Leduc en “Barroco” presentar
un complejo tejido de imágenes y sonidos que intentan, sin teorizar,
poner de relieve las contradicciones inherentes a esa nueva Torre de
Babel en que se convirtió nuestro continente después de las
múltiples y repetidas conquistas, que en la visión de Leduc
incluyen, evidentemente, otras muchas además de las de Cortés y
Pizarro.
Otro elemento fundamental en
“Barroco” es la reiteración del ritual como centro del discurso
cinematográfico; prácticamente todas la música que es tomada en la
película, sirve de soporte a rituales diversos, a ceremonias de
origen múltiple con los que Leduc alude al animal humano gregario
que se reúne con sus semejantes para pedir, iniciar, advertir,
subyugar, excitar, divertir, conquistar, utilizando música y danza,
hipnosis al fin, como elemento de comunicación social.
El film es, realmente, rico desde
la imagen y la música, dos factores que constituyen una fuerte
fuente de narración que no precisa de diálogos – las únicas
palabras son las cantadas-, nada hablado interrumpe la armonía de la
película. Es una obra de arte que nos muestra un mundo sobrecargado
de ornamentación, de oro, de juegos de espejos, donde es difícil
saber cuál es la cara real, donde lo que se repite se distorsiona
(un ejemplo, la magia indígena o africana representa el culto, los
sagrado, mientras que por el lado de los colonizadores españoles no
es más que un ardid para la conquista); puestas casi teatrales de
baile; luces sobrecargadas; repetición de elementos que crean
simbolismos que interconectan las épocas (las cartas, los relojes);
un mundo en donde lo profano y lo sagrado conviven, se fusionan y se
rechazan; un mundo de unión, guerra, amor, muerte y revoluciones; un
mundo de música variada, de varias culturas… un mundo barroco.
Dirigida por: Paul Leduc
Basada en la novela de: Alejo
Carpentier
Escrita por: José Joaquín Blanco
Pais: España, Cuba, Mexico
Idioma: Español
Género: ningún género definido
Color: Color
Sonido: Dolby SR
Duracion: 115 minutos
Año: 1989
Bersal del Carmen
Villegas Camposeco
Antropología
Histórica

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