jueves, 6 de septiembre de 2012

QUEIMADA. A PROPÓSITO DE LOS INTERESES QUE IMPULSAN LAS MODERNIDADES





QUEIMADA. A PROPÓSITO DE LOS INTERESES QUE IMPULSAN LAS MODERNIDADES

David Pablo Cruz Daza

Cineclub de Antropología Histórica

La realidad que hoy en día vivimos los latinoamericanos es el resultado de un proceso histórico muy complejo, el origen de nuestras formas de vida surge con el encuentro entre culturas, durante la llamada época colonial, que se fusionaron a pesar de tener incontables características antagónicas. Diversos eventos violentos moldearon nuestras sociedades, pero especialmente uno sigue transformando el contexto latinoamericano: la modernidad.

Entiéndase por “modernidad” al proceso civilizatorio que comenzó a forjarse en Europa al finalizar el medioevo (siglos XV y XVI), con la aparición de la burguesía como nueva clase social dominante, se consolidó a partir del siglo XVIII con la revolución industrial, y se ha expandido en la mayoría de las sociedades de todo el orbe hasta nuestros días. Proceso que hasta ahora comprende el objetivo capitalista (la reproducción de la escasez para acumular incesantemente capital económico, una búsqueda perpetua de la abundancia) como motor del progreso humano. Aunque, si bien el capitalismo es por naturaliza moderno, la modernidad no tiene por qué ser necesariamente capitalista, lo que sucede es que trágicamente, por su naturaleza cambiante-progresista, la modernidad -menciona Bolívar Echeverría- “...ha existido solamente como una revolución de las fuerzas productivas marcada por la vía histórica capitalista que se vio obligada a seguir”.

Percibamos a la modernidad no sólo en términos de innovación, sino de cambio incesante, cambio que es invención pero también re-invención, reciclaje de formas de vida. De esta suerte en la modernidad se manifiestan fenómenos que son de larga duración, y que han persistido en todos los grupos sociales desde el surgimiento de las civilizaciones prístinas. Así como elementos culturales que no pretenden la innovación, aunque tampoco se oponen a la transformación, como las tradiciones.

Hablar de la modernidad en América latina, es referirse también a las tradiciones que sus pueblos practican. Puede apreciarse una férrea resistencia de los modelos de reproducción social tradicionalistas ante las agresiones del sistema capitalista, comprendida desde los primeros días en que los españoles pisaron tierras americanas. Evidentemente, al principio esa violencia fue de manera física (aunque en ocasiones aún ahora lo es), y posteriormente ha prevalecido una violencia simbólica, definida por Pierre Bourdieu como un tipo de agresión que se ejerce en el plano de lo representacional, de lo semiótico.

Muchos eventos, positivos y negativos han resultado de aquel proceso. Por una parte, podemos hallar la producción de tecnologías eficaces, grandes avances médicos, un excelente desarrollo gastronómico, agradables representaciones estéticas, etc. Y por otra, encontramos resultados contraproducentes como la contaminación de nichos ecológicos, extinción de especies, lucha de clases, guerras mundiales, pobreza extrema, crisis de identidad1, entre otras cosas.

La película “Queimada”, del director Gillo Pontecorvo, retoma esa problemática. Contextualizada en una isla caribeña a principios del siglo XIX, durante su proceso de independencia ante la corona portuguesa, esta obra pone de relieve que los intereses de los actores que intervienen en el proceso de formación de una nación (individuos nativos y extranjeros, clases sociales, otros países, etc.) son agentes definitivos para el curso que ha de tomar su destino. Es preciso ser cautos con el tipo de fuerza que impulse al cambio de régimen en un país, a caso los intereses que producen tal fuerza pueden después volverse en contra de dicha nación.

En este particular caso, aparecen tres naciones involucradas en el proceso de independencia de Queimada: Portugal, Gran Bretaña, y la misma Queimada, cada una con intereses propios (económicos, progresistas, religiosos, colonialistas, humanistas, libertarios, con respecto al territorio, etc.). Puede apreciarse, sin embargo, que ideales similares definen los procesos de independencia de otras naciones latinoamericanas.

La película sugiere temas que encajan con la realidad contemporánea de las formas de vida en América Latina, cuales invitan a preguntarse cuestiones como ¿Dejar de ser esclavos nos convierte en hombres libres? ¿Cuáles son los intereses de los grupos que están a cargo del gobierno de mi país? ¿Qué rumbo sería el más conveniente seguir de acuerdo a la forma de vida de los latinoamericanos? Pues cómo menciona José Dolores (protagonista de la película) “Es mejor saber dónde ir y no saber cómo se va... que saber cómo se va sin saber adónde…”
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1 Según Gilberto Giménez, la identidad puede ser entendida como la subjetivación que los individuos hacen sobre su cultura, desde una perspectiva que repara en las distinciones de las cosas. A partir del imaginario que los actores sociales tienen sobre sí mismos, y sobre el resto de los objetos, se construyen las identidades. la identidad del ente social no es una condición dada e inamovible, sino una construcción que se va dando conforme al auto y heterorreconocimiento. Cuanto mayor sean las relaciones sociales de un actor social, más fortificada y compleja será su identidad personal. Además de que se puede pertenecer a diversas esferas sociales, aunque la identificación con estas puede variar entre lo débil y lo recio, se puede ser militante o simple miembro conformista del grupo. Ante la aparición de fenómenos que ponen en riesgo los elementos representativos que permiten el auto y heterorreconocimiento, surgen crisis identitarias.


Quemada!
TÍTULO ORIGINAL Queimada!
AÑO 1969
DURACIÓN 112 min.
PAÍS Italia
DIRECTOR Gillo Pontecorvo
GUIÓN Franco Solinas, Giorgio Arlorio, Gillo Pontecorvo
MÚSICA Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA Giuseppe Bruzzolini, Marcello Gatti
REPARTO Marlon Brando, Evaristo Márquez, Renato Salvatori, Norman Hill, Tom Lyons, Carlo Palmucci, Giampiero Albertini, Dana Ghia
PRODUCTORA Coproducción Italia-Francia; Produzioni Europee Associates / Les Productions Artistes Associes
GÉNERO Drama | Esclavitud. Siglo XIX. Colonialismo
SINOPSIS William Walker, un agente inglés, es enviado a Queimada, isla imaginaria del Caribe, para fomentar una revuelta contra los portugueses. Sin embargo, el objetivo de esta operación no es apoyar la independencia de los nativos, sino que Inglaterra sustituya a Portugal como potencia colonialista.

viernes, 24 de agosto de 2012

La Misión de Roland Joffé y la Construcción imaginaria de Latinoamérica


José Antonio Montiel Vera
Cineclub Antropología Histórica




La Misión de Roland Joffé y la Construcción imaginaria de Latinoamérica

El Cineclub de Antropología Histórica tiene como objetivo presentar de manera didáctica a partir del uso de la imagen en movimiento la conformación y concreción de lo denominado Latinoamericano. Se analizará el colonialismo como el proceso histórico que reconfiguró los diferentes proyectos de identidad y que concluyó con la inclusión de las diversidades y diferencias entre Europa y lo que ahora se conoce como América.
¿Qué es América Latina?
La invención de América Latina como construcción imaginaria, o proyecto identitario que vislumbra o crea relatos de la modernidad, surge de la integración de lo indígena y español en un proceso cultural que reconoce las diferencias históricas y étnicas, y que determinó una etapa de la historia de la cultura denominada Barroca, caracterizada por la interiorización y mestizaje de las formas artísticas, sociales, y culturales de dos mundos diferentes que, al sintetizarse en un solo esbozo social, logró reconocer y reproducir la realidad histórica de un nuevo y naciente mundo en donde se reconfiguraron las identidades, y que nos pueden señalar el por qué del comportamiento social Americano contemporáneo y sus coincidencias en Latinoamérica.
La noción de Latinoamérica fue reflexionada a partir de la referencia europea colonizadora, lo que ha despertado interés para las ciencias sociales latinoamericanas en formular conceptos y epistemologías propias, imaginarios que conciben una América Latina pensada desde América Latina, una interpretación simbólica inmediata a partir de los diferentes procesos y situaciones históricas que han determinado la modernidad y cómo las identidades se han organizado y orientado ante ella.
Por medio de las representaciones cinematográficas podemos analizar el imaginario que éstas han creado sobre el colonialismo; como las diferentes conciencias nacionales o discursos de identidad de los diferentes países latinoamericanos; en pocas palabras, el cine es un discurso que aborda y transmite lo que él entrama, dice o creé que es la cultura americana y su conformación cultural como tal, y por lo tanto es un motivo para las ciencias sociales –en este caso la antropología en general− reflexionar las obras del séptimo arte, las cuales presentan en sus imágenes y escenas una descripción aproximada de la cultura material, de las mentalidades y de las representaciones sociales de la época que proyectan.
La película británica “La Misión” (1986) dirigida por Roland Joffé presenta un acontecimiento histórico situado en el tratado de Madrid de 1750 entre España y Portugal que determinó la vida social contemporánea de Paraguay y Brasil; en dicho tratado −que por orden divina del Santo Papa−, se disputaban los límites territoriales, el derecho de colonización y de evangelización. Como primera modernidad, la compañía de Jesús (Echeverría; 2011) se empeña en la Misión de evangelizar y llevar la civilización a grupos indígenas en “estado salvaje” a lo más profundo de la selva amazónica.
El padre Gabriel (Jeremy Irons) armado con su biblia y oboe tiene el primer contacto con los indios de una manera táctica y sensible por medio de la expresión musical. Los indios al escuchar una melodía provocada por un instrumento de aliento el cual no habían escuchado, quedan cautivados y hacen presencia como escuchas del magnífico recital en la selva. Así fue como aceptaron al Padre Gabriel, por medio del lenguaje universal que es la música y que su orgásmica interpretación puede ser la misma en cualquier lado.
Al mismo tiempo que el Padre Gabriel se encuentra evangelizando y musicalizando a los indígenas Guaraníes, aparece otro personaje; el capitán Pedro Mendoza (Robert De Niro), cazador y traficante de indios, el cuál después de haber asesinado de su hermano, es remitido a participar en la compañía jesuita donde el Padre Gabriel lo invita a reconciliarse con Dios y con los indios, reflexiona sobre sus atrocidades cometidas y siente la necesidad de ser perdonado.
El proceso de evangelización es prospero y bondadoso, su éxito se ve reflejado en la introducción de los indígenas a la tradición católica y en la integración de los evangelistas a las tradiciones indígenas; por otra parte, en la película se expone un paradigma que demuestra las mentalidades e ideologías colonialistas de la época; se plantea la aberrante situación de que si los indios tienen alma, o son animales salvajes.
El Cardenal Altamirano es enviado por el vaticano a verificar que se haya cumplido el tratado y los límites territoriales acordados entre España y Portugal, ante lo cual la compañía de Jesús se opone, puesto que se encontraba en territorio portugués y los indígenas pasarían a ser esclavizados, porque Portugal no prohibía la compra venta de indios. La oposición provocó la masacre de indígenas y jesuitas en manos de tropas hispano-portuguesas.
Está película permite aventurarnos en una interpretación antropológica de un suceso histórico de mediana duración que dio origen a una realidad y a una situación histórica, la cual se ha desarrollado y reconfigurado dentro de los últimos 500 años, y que ha determinado un comportamiento social que se emparenta con los diversos proyectos de identidad nacional de Latinoamérica.


Bibliografía:
Ángela Arruda y Martha de Alba (Coords.) 2007: “América Latina: Invación, Invención y Creación” en Espacios imaginarios y representaciones sociales. Aportes desde Latinoamérica, ed. Anthropos y UAM-I, Barcelona y México
Bolívar Echeverría 2011: La Modernidad de lo Barroco, ed. Era, México
Lidia Girola y Margarita Olvera (Coords.) 2007: “Modernización, Modernidad y Despues… Las Ciencias Sociales en América Latina y la construcción de los Imaginarios de la Modernidad” en Modernidades. Narrativas, Mitos e Imaginarios, ed. Anthropos y UAM-Azcapotzalco, Barcelona y México.



FICHA TÉCNICA “LA MISIÓN”
La misión
TÍTULO ORIGINAL The Mission
AÑO 1986
DURACIÓN 125 min.
PAÍS [Reino Unido]
DIRECTOR Roland Joffé
GUIÓN Robert Bolt
MÚSICA Ennio Morricone
FOTOGRAFÍA Chris Menges
REPARTO Robert De Niro, Jeremy Irons, Liam Neeson, Aidan Quinn, Ronald Pickup, Ray McAnally, Cherie Lunghi, Chuck Low
PRODUCTORA Warner Bros. Pictures. Productor: David Puttnam
PREMIOS 1986: Oscar: Mejor fotografía. 7 Nominaciones
1986: Festival de Cannes: Palma de Oro (Mejor película) y Premio Técnico
GÉNERO Aventuras. Drama | Histórico. Siglo XVIII. América colonial. Religión. Amistad
SINOPSIS Hispanoamérica, siglo XVIII. La acción se desarrolla en la jungla tropical próxima a las cataratas de Iguazú. Allí un misionero jesuita, el padre Gabriel (Jeremy Irons), sigue el ejemplo de un jesuita crucificado, sin más armas que su fe y una flauta. Al ser aceptado por los indios guaraníes, Gabriel crea la misión de San Carlos. Entre sus seguidores está Rodrigo Mendoza (Robert De Niro), ex-traficante de esclavos, mercenario y asesino, que se hace jesuita y encuentra la redención entre sus antiguas víctimas. Después de luchar juntos durante años, se enfrentan a causa de la independencia de los nativos: Gabriel confía en el poder de la oración; Rodrigo, en la fuerza de la espada.

martes, 21 de agosto de 2012

AGUIRRE O LA IRA DE LA MODERNIDAD

Hun García Cabral 
Cineclub de Antropología Histórica




AGUIRRE O LA IRA DE LA MODERNIDAD


La civilización de la modernidad está basada en el intercambio mercantíil de las ciudades, y es precisamente el intercambio de mercancías lo que impulsó el descubrimiento del continente actualmente conocido como América. Después de eso vino la conquista, y posteriormente la instauración de un régimen colonial.
La historia de la modernidad en América latina es la historia del choque de civilizaciones y del adecuo de proyectos civilizatorios, occidental por un lado, tomando en cuenta su herencia africana y oriental y americano por otro lado, el cual es un proceso que sigue vigente hoy.
Precisamente en esta etapa histórica de la Colonia es cuando se gesta el embrión de la cultura Latinoamericana.


AMERICA MODERNA
América representaba para los ojos del conquistador un lienzo en blanco para ser pintado con las tonalidades de la cultura europea, implantar sus instituciones, llevar “la palabra del señor” y obtener riquezas de esa parte del mundo.
Para explicar la historia americana, el concepto de modernidad es útil en la medida que marca un periodo de transición en las naciones, en este caso, la colonia es una lucha entre lo nuevo y lo viejo; para los aztecas, la visión del europeo era “lo nuevo” que representaba un riesgo para la tradición eficaz del reino de Anáhuac, contrario a esto, los europeos veían en el continente recién descubierto “lo nuevo” que debía de ser civilizado por su mano, e instaurar su tradición occidental.
Esta lucha entre fuerzas nuevas y viejas es uno de los determinantes de la conducta de esa época.


DESCUBRIENDO AMÉRICA
En 1538 el alemán Martin Waldseemuller imprimió los primeros mapas del nuevo mundo y en honor a Vespucio, cosmógrafo italiano, le dio el nombre de América a esta parte del mundo, millones de estas reproducciones circularon por el orbe y de esta manera se bautizó a esta tierra, pero para ese entonces el nuevo continente era todavía una terra incógnita.
Estas características ofrecían riquezas, fama y poder como el obtenido por Hernán Cortez en México, guerreros y navegantes se aventuraban a explorar tierras desconocidas en busca de ese anhelado metal dorado.
Esta fama y riqueza fue la que movió a el capitán Pizarro, conquistador del imperio Inca, a internarse en las selvas peruanas en la búsqueda de “El Dorado”; mítica ciudad hecha de oro, pero que al encontrase con un camino sumamente hostil decide regresar y encomienda a un grupo de hombres la misión de internarse en la selva amazónica y encontrar esta ciudad dorada.
Gracias a la crónica de de Fray Gaspar de Baltasar sabemos cómo termino esta empresa comanda por Pedro de Urzua y en segundo lugar Don Lope de Aguirre, personaje que da nombre a esta película.


AGUIRRE Y LA IRA DE LA MODERNIDAD
El pensamiento moderno funciona en dos planos; por un lado lo posible y potencial y, por otro lado, el actuar efectivo, que se da por medio de proyectos. Tal película evidencia estos métodos y justificaciones utilizadas por el conquistador; el uso del discurso religioso para evangelizar-dominar al nativo y el control por medio de las armas.
Filmada por el director Werner Herzog en 1972, es un ejemplo de la continuidad del expresionismo y el romanticismo en el cine alemán, las imágenes buscan expresar estados de ánimo y atmósferas frecuentemente lúgubres; un río encrespado y revuelto o las montañas de los andes cubiertas por una densa niebla, la selva como matriz de enfermedad y amenaza, acompañadas de una musicalización estridente que agudiza las imágenes, la búsqueda de la imagen subjetiva reflejada en la exploración de la personalidad, queriendo descubrir lo que está detrás de la realidad aparente como el comportamiento obsesivo de Aguirre sobre su hija.
La película es un viaje por la avaricia desmedida que impulsa la búsqueda de riquezas: el río es el túnel a la locura, y sus navegantes se hunden cada vez más y más en la desesperanza, Aguirre no encuentra la gloria que obtuvo Cortéz en México, siguió una quimera y arrastro su tripulación a un desastre total.
Aguirre nos acerca a la personalidad del conquistador del siglo XVI y nos sirve de referencia para observar lo hecho por Cortez en México e inclusive lo que aconteció a Colon, personajes que sellaron con su personalidad la historia del “nuevo mundo”.
Aunque más “certero” Colon y más “lucido” Cortéz, los tres encuentran destinos similares; mueren sin lo que habían soñado: Colon, además de vivir engañado en cuanto a donde había llegado, compartió con Cortéz el destino de morir lejos de los lugares que habían descubierto y conquistado sin tener acceso a la riqueza de esa tierra y controlar su circulación, que era el motivo que los movía en un principio, ambos compartieron una gran intranquilidad al final de sus días, un sentimiento similar experimentó Lope de Aguirre al no encontrar ninguna ciudad hecha de oro, alucinando barcos en los arboles.


Bibliografía:


Bolívar Echeverría 2006: “Modernidad en América Latina” en Bolívar Echeverria 2006: Vuelta de Siglo.


Bolívar Echeverria 1998: “Lo barroco en la historia de la cultura” en Bolívar Echeverria 1998 La modernidad de lo Barroco, México: Ediciones Era-UNAM


Edgar Soberón Torchia 1995: “Un siglo de cine”: México




FICHA TECNICA “AGUIRRE”


Aguirre, la cólera de dios
TÍTULO ORIGINAL Aguirre der Zorn Gottes (Aguirre, Wrath of God)
AÑO 1972
DURACIÓN 94 min.
PAÍS Alemania del Oeste (RFA)
DIRECTOR Werner Herzog
GUIÓN Werner Herzog
MÚSICA Popol Vuh
FOTOGRAFÍA Thomas Mauch
REPARTO Klaus Kinski, Helena Rojo, Del Negro, Ruy Guerra, Peter Berling, Cecilia Rivera, Dany Ades, Armando Polanah
PRODUCTORA Werner Herzog Filmproduktion
PREMIOS 1976: Nominada al Cesar: Mejor pelicula extranjera
1973: Premios del cine Aleman: Mejor Fotografia
1977: National Film Critics: Mejor Fotografia
GÉNERO Aventuras. Drama | Histórico. Siglo XVI. Conquista de América
SINOPSIS En 1560, poco después de la destrucción del imperio inca, una expedición española parte de las montañas de Perú rumbo a las selvas del Amazonas, en busca de la legendaria tierra de El Dorado. A través del diario del fraile Diego Gaspar de Carvajal iremos conociendo detalles y circunstancias de aquella peligrosa aventura...




lunes, 20 de agosto de 2012

Justificación


La línea de identidades pone énfasis en la construcción de esta tomando en cuenta tres teorías básicas: la idea de Leroi Gourham y el concepto de estilo étnico como base, en  donde los ritmos naturales, el contexto físico y las pulsiones básicas de nuestro cuerpo forjan en un primer momento el carácter de nuestra especie. En segundo lugar retoma el concepto de la larga duración de Braudel para darle al estilo étnico un sentido histórico ubicándolo en un contexto determinado y por último y como punto coyuntural de estas dos, está el concepto de modernidad[1], la cual disecciona el estilo étnico y los bloques de duración para explicar el presente o época actual.
De esta manera se puede considerar la teoría de las identidades como un modelo piramidal de conocimiento con tres niveles de construcción.
Desde la primera proyección de la llegada de un tren en 1895 a la fecha, el cine se ha consolidado como un discurso de la modernidad capaz de aglutinar las demás formas de expresión para crear un relato integral, razón por lo que la línea de identidades se interesa en analizar este medio de expresión.


[1] Bolívar Echeverria la modernidad es un estado ideal y practico de afrontar la vida, Para Appadurai la contraposición entre modernidad y tradición es el quiebre entre pasado y presente que se instala en la rutina de la vida diaria y produce un nuevo imaginario, Brunner nos dice que existen varias modernidades.

Quiénes somos

Como parte de las actividades en la línea de investigación "Identidad y tradición", de la licenciatura en Antropología Histórica, de la Universidad Veracruzana, buscamos ejemplificar de manera didáctica cómo se ha construido el imaginario sobre América Latina, y las identidades que ahí se desarrollan. A partir de la proyección, y reflexión, de filmes que abordan la temática de "Colonialismo en América Latina".

La época colonial es el periodo histórico de mediana duración donde se integraron los elementos que hoy conforman las identidades de los latinoamericanos. A partir del encuentro cultural de las civilizaciones europeas y americanas, se desencadenaron una serie de procesos de mestizaje cultural, vigente hasta nuestros días. Por medio de un catálogo de películas que hemos seleccionado, abordamos esta temática desde el punto de vista de cineastas de diferentes países y épocas, de manera que se hace posible percibir tanto el auto-reconocimiento, como el hetero-reconocimiento, y dejar abierta la discusión al respecto.